¡Más dramático imposible! El maestro Ryba ha desatado tal dosis de acción, locura y tumulto en el escenario operístico que es imposible no sonreír de oreja a oreja.
¡Más dramático imposible! El maestro Ryba ha desatado tal dosis de acción, locura y tumulto en el escenario operístico que es imposible no sonreír de oreja a oreja.